luz anterior/del interior...
luz clandestina/en la retina...
luz que lastima/como una espina...
luz que atravieza/la muy traviesa...
jueves, agosto 23, 2007
de los dotes artisticos
4
comentarios:
Michel
dijo...
Estimada Colega: Más que un comentario, esto resulta una confesión. A través de un amigo (ni tan amigo, más bien jefe suyo y ex jefe mio) he tenido la oportunidad de conocer su blog, y después de leer varios de sus escritos, me he quedado perdidamente enamorado de su estilo. Felicidades. En alguna ocasión, alguna amiga en común (terrible amistad mia, supongo que afortunada amistad suya) me presentó con Usted, y francamente no imaginaba la tremenda capacidad que ha tenido para que en un solo artículo (El Principio del Amor) me haya hecho vivir de nuevo lo que por varios años viví en el periodismo, y me invitó a añorar ese amor, ese desvelo, esos corajes y todas esas agruras y mentadas de madre tan deliciosas que desde mi escritorio de burócrata me parecen ya tan distantes. Quisiera estar en oportunidad de continuar leyéndole, y que Usted siga escribiéndonos. Hoy seguramente me dedicaré toda la mañana y acompañado de un café me acompañaré también de las letras y trazos que por alguna afortunada razón, comparte Usted con el mundo. No quisiera dejar pasar este comentario sin decirle que son sus palabras las más agradables que he tenido la oportunidad de leer de esta ciudad. Y eso es mucho. Siga Usted como hasta ahora.
Querido Michel: Muchas gracias por tus letras. No tienes idea del bien que me ha hecho leerte. Hay momentos en esta vida en los que una necesita una palmada en las espalda, y "¡chan chán!", de pronto aparece tu comentario con alitas de ángel y me hace sonreír. Me siento verdaderamente halagada con tus palabras, y no sabes lo bien que se siente saber que con las letras alcancé tocar el interior de alguien. Aunque apenas tengo escasos meses en este menester vagabundero, déjame contarte que el texto que leíste sucedió ante una revelación del oficio periodístico y por eso lo escribí. Y me siento muy feliz de que haya alguien que sienta lo mismo respecto a este chamoy que significa el periodismo —nótese mi elegante analogía–. Aunque déjame decirte que la neta la duda me corroe (ja, ja) ya que por más que hago memoria no recuerdo donde nos conocimos ni ubico a la "amistad incómoda" que nos presentó. De cualquier modo espero que hayas disfrutado tu café en compañía de mis debrayes espolvoreados. Gracias (abundantes) por visitar este espacio, por tus reconfortantes palabras y sobre todo —pero sobre todo— por hacérmelo saber. Un abrazo re'juerte Solecillo
Pregunte a su Jefa de Información qué tiene cachetes, un par de meniscos descompuestos y una torcida relación de amor-odio con un servidor, y encontrará su respuesta.
Espero seguir leyendo tan agradables escritos los suyos.
4 comentarios:
Estimada Colega:
Más que un comentario, esto resulta una confesión. A través de un amigo (ni tan amigo, más bien jefe suyo y ex jefe mio) he tenido la oportunidad de conocer su blog, y después de leer varios de sus escritos, me he quedado perdidamente enamorado de su estilo.
Felicidades.
En alguna ocasión, alguna amiga en común (terrible amistad mia, supongo que afortunada amistad suya) me presentó con Usted, y francamente no imaginaba la tremenda capacidad que ha tenido para que en un solo artículo (El Principio del Amor) me haya hecho vivir de nuevo lo que por varios años viví en el periodismo, y me invitó a añorar ese amor, ese desvelo, esos corajes y todas esas agruras y mentadas de madre tan deliciosas que desde mi escritorio de burócrata me parecen ya tan distantes.
Quisiera estar en oportunidad de continuar leyéndole, y que Usted siga escribiéndonos. Hoy seguramente me dedicaré toda la mañana y acompañado de un café me acompañaré también de las letras y trazos que por alguna afortunada razón, comparte Usted con el mundo.
No quisiera dejar pasar este comentario sin decirle que son sus palabras las más agradables que he tenido la oportunidad de leer de esta ciudad.
Y eso es mucho.
Siga Usted como hasta ahora.
Querido Michel:
Muchas gracias por tus letras. No tienes idea del bien que me ha hecho leerte. Hay momentos en esta vida en los que una necesita una palmada en las espalda, y "¡chan chán!", de pronto aparece tu comentario con alitas de ángel y me hace sonreír.
Me siento verdaderamente halagada con tus palabras, y no sabes lo bien que se siente saber que con las letras alcancé tocar el interior de alguien.
Aunque apenas tengo escasos meses en este menester vagabundero, déjame contarte que el texto que leíste sucedió ante una revelación del oficio periodístico y por eso lo escribí. Y me siento muy feliz de que haya alguien que sienta lo mismo respecto a este chamoy que significa el periodismo —nótese mi elegante analogía–.
Aunque déjame decirte que la neta la duda me corroe (ja, ja) ya que por más que hago memoria no recuerdo donde nos conocimos ni ubico a la "amistad incómoda" que nos presentó.
De cualquier modo espero que hayas disfrutado tu café en compañía de mis debrayes espolvoreados. Gracias (abundantes) por visitar este espacio, por tus reconfortantes palabras y sobre todo —pero sobre todo— por hacérmelo saber.
Un abrazo re'juerte
Solecillo
Pregunte a su Jefa de Información qué tiene cachetes, un par de meniscos descompuestos y una torcida relación de amor-odio con un servidor, y encontrará su respuesta.
Espero seguir leyendo tan agradables escritos los suyos.
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