lunes, mayo 11, 2009

Posdata número ocho



Colecciono tus letras. Las voy guardando de a poco. Escojo las vocales, paladeo las consonantes. Los puntos suspensivos me van tatuando el cuerpo. Releo para seleccionar frases, para acomodarlas por colores y tamaños, sobre un lienzo nuevo. De ti.

Leerte. Escribirte. Recordarte... Echo la cabeza hacia atrás y ahí estás. Mis ojos recorren las líneas, mi cuerpo los hechos. Recuerdos technicolor. Agua verde, aleteos anaranjados. Inundarme de lo que emanan tus dedos.

Letras que me seducen, me golpean. Agua en turbulencia. Agua que va lamiendo una roca, que forma una cueva. Un lugar en mis adentros. Me has ido moldeando rápido, de a poco, con violencia, con ternura. Y yo no lo comprendo.

Tus letras y sonrío. Tus frases y me encuentro. Locura en pergamino.

Posdatas del uno al ocho. La octava me golpea. Algo se me derrumba y hay un destello. Tú dices lo que callo. Lo que no me atrevo. Por eso me muerdo el dedo índice, los labios. Cierro los ojos y vuelves. Tu voz suena igual que la arena.

Un “te quiero” se te escapa de los dedos y me golpea la frente. El remitente pide respuesta y obliga a mis manos a dejarse de fingimientos. Por eso, sin un “yo”, y sin un “también”, te lo digo francamente,

Te quiero.

1 comentarios:

Alex dijo...

No tengo mas que agradecerte.
Parece que esta vez has robado mis palabras para convertirlas en arte.
Sólo tu sabrías hacerlo como lo hacen las ninfas, como lo logran secretos amantes.
Me sudan las manos, me rosas la boca, y en mis oidos tu voz se evoca, cuando pasan por mis ojos tus letras.
Gracias. Alex.