
A la Dirección
CC. Departamento Administrativo
Por medio de la presente me veo en la penosa necesidad de informar acerca del comportamiento de la empleada del cubículo dos, pues sus actitudes en los últimos días distan mucho de ser compatibles con los lineamientos que marca la empresa. Quiero hacer de su conocimiento que ya ha habido quejas por parte del resto de los empleados referentes a su proceder. Y aunque no me compete ni me place describirlos, como jefe inmediato me veo en la necesidad de reportar esta situación.
El comportamiento inició hace aproximadamente un mes y medio. La empleada comenzó con una afonía que le duró varios días. Fue enviada en tiempo y forma al servicio médico para que le revisaran las cuerdas vocales. El reporte fue poco menos que escalofriante. En la garganta le fueron encontrados capullos de diversos tamaños. El doctor se declaró incompetente para atender el caso, pero tampoco pudo suspender a la empleada pues no la encontró incapacitada para desempeñar sus labores de escritura. Por lo que ella siguió presentándose a trabajar de manera regular.
A partir de entonces todos los días se dirigía al área de café, endulzaba agua tibia y le daba sorbos pequeños, luego reía quedo, y se encerraba en su cubículo por horas enteras.
Pero lo verdaderamente grave vino un par de semanas después. En una junta con el área de Recursos Humanos le fue pedida su opinión. Todos esperaban que callara como lo venía haciendo; pero la empleada comenzó a hablar y junto con el sonido de su voz comenzaron a brotar mariposas anaranjadas.
La mayoría de los empleados se asustó. Todos intentaron matarlas con periódicos y memorandums. Ella seguía moviendo los labios. Los insectos se paraban en su barbilla para extender las alas y emprender el vuelo. El jaloneo se suspendió por un momento cuando le pedí que se callara. Pero un tono sonrosado le subió a las mejillas y comenzó a reírse. Sus carcajadas sonaron igual que cascabeles y una nube de mariposas cubrió la sala de juntas.
Aquel episodio fue por demás penoso, pero incluso, a reserva de lo acontecido aquel día, sobra decir que ya no puede representar a la empresa, pues cada que emite un sonido una mariposa emprende el vuelo. Es lógico pensar que ningún cliente o político querría ser entrevistado por una periodista que ha perdido la lengua bífida, y a la que se le ha endulzado el semblante, según reportan sus compañeros y conocidos.
Cabe destacar que ni en el manual de los empleados ni en el reglamento de la empresa existe ningún apartado que aborde una situación como la que ahora acontece. Pero las razones resultan suficientes cuando se ha encontrado su cubículo rayado con frases extrañas, además de que toda esa zona ha dejado de ser el espacio de la Redacción para convertirse en un criadero de estos insectos.
En cuanto a su desempeño, la empleada ha mostrado obstinación por publicar artículos en los que habla del sabor y la textura de las letras ajenas. Nadie entiende a lo que se refiere, pero ella sigue repitiendo que para entender a qué saben los besos de quien le escribe, es necesario masticar lo colores de una tarde que fallece, el sonido tenue que hace un reloj de arena, o bien, el escándalo armónico con el que habla un palo de lluvia.
Quiero hacer hincapié en que ningún miembro del personal había tenido problemas anteriores con ella; incluso, se muestran consternados por el extraño mal que le acontece y que la obliga permanecer por lapsos prolongados con la mirada perdida, sonriendo, mientras en la comisura de sus labios dormita una de las mariposas que le nacen de la garganta.
No obstante, por medio de la presente, pedimos su canalización a otra área, que sea atendida por profesionales y que no regrese hasta que se encuentre mejor, o, en el peor de los casos, la destitución de su cargo, pues el trabajo en la oficina se nos ha tornado imposible. No hay insecticida capaz de terminar con la alfombra anaranjada que se ha formado en los escritorios y paredes.
Sin más por el momento pedimos su comprensión y esperamos su pronta respuesta. Agradeciendo de ante mano su ayuda, queda de usted:
La Supervisión.
1 comentarios:
Al Departamento Administrativo.
Hemos recibido su reporte y lo estamos considerando, pero al no encotrarme en la ciudad y no haber presenciado los hechos que usted me describe, me resulta bastante dificil, por no decir imposible, creerlo.
A mi regreso a la la empresa, me gustaria checarlo personalmente, peor por el momento, le pedire solamente que me mantenga informado de cualquier cambio notorio en el comportamiento de dicha empleada, y de ser posible que consiga una prueba feaciente y la conserve para que me le muestre, aunque dada la gravedad con la que usted describe el incidente creo que sería mejor que inclusive, me mandara esa prueba de lo ocurrido. De no poder ser así, espere a mi regreso.
Le agradesco el interés que muestra porla empresa y su departamente, y la prontitud de su reporte. Ésto habla bien de usted y demuestra que desempeña su trabajo responsablemente. De la misma manera en que lo ha venido haciendo, envie a la vrevedad posible, cualquier noticia que involucre a nuestra afectada por esta mariposeria. Investigue a su vez, tanto cuanto le sea posible acerca de su identidad y las posibles causas de su rara enfermedad, si es que se le puede llamar de esa manera. Queda usted en facultades de tomar cualquier acción que considere pertinente, excepto la de despedir a la joven muchacha. Si lo considera oportuno, suspendala o dele vacaciones, pero por ningun motivo la despida de la empresa. Estoy particularmente intersado en conocer el caso a fondo y en persona, razon por la cual le solicito energicamente, siga cada una de las indicaciones, le menciono. No informe a nadie más excepto a mi de cualquier cosa que suceda.
Esperando haya sido entendido el mensaje que mando en contestaciona a su reporte, me despido.
Atte. La dirección.
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