miércoles, septiembre 02, 2009

Índice


Sólo el dedo índice. Solo. Para recorrerte la boca, para colocarlo sobre tus labios y hacerte callar las preguntas. Es que las respuestas no importan. Sólo es mi índice. Es mi dedo el que se pasea por tu espalda, el que va dibujándote veredas; el que vive para seguir los renglones de tu boca; el que retuerce mi cabello al pensarte.

Deambulas en mis hombros, cornisas de mi cuerpo. Delirio de tus labios, marquesinas de tu rostro.

Vives tras mi lengua que te nombra. Oración del seseo.

Qué somos sino este manantial que no entiende de distancias. Miradas. Veneno. Amaneceres corporales. Danzar de esta dulce ponzoña. Mi rostro sobre tu pecho. Destellos del pasado. Bailes de luz en mi cabeza.

Te busco en los lugares en los que no te encuentras y en los que siempre estás.

No hay dolor en mi silencio. Porque sólo es silencio. Palabras que no pueden escribirse porque lo que calla son las manos, los ojos; esta piel que se entibia, que se endulza lentamente.

Sólo es mi índice. Sólo es mi dedo el que te persigue dibujando montañas, señalando el infinito. Tu imagen en la distancia. Mi dedo guardando silencio sobre las promesas que nos sobrevuelan, que nos desordenan el cabello. Petirrojos de lo inevitable.

Sólo es mi dedo índice. Solo.

3 comentarios:

Alejandro dijo...

me hiciste llorar

Alejandro dijo...

Creo que seguire palpando enormes sentimientos que se me salieron del pecho, toda la noche, entera la noche, o hasta que muera.

7 dijo...

solo