jueves, enero 14, 2010

Lecciones de Botánica




No desertes al averiguar mis pétalos,
tras aquel suave habrá uno terso.

Retoza los dedos en mis tallos;
rozarán fronteras, retoños candorosos.

No desistas al esperar mis estaciones,
cada una habrá de sorprenderte.

No desdeñes la época de siembra.
En mi espalda hallarás asombro;
estepa sembrada de lunares,
semillas incontables, manchitas caprichosas.

Persevera escuchado mis estambres,
vasta gama de graves y agudos.

Te distraerás en el pistilo.
Misterio; punto exacto.

En el vértice, la gota de néctar
aguarda al colibrí sediento;
penetrador consuetudinario,
ave y corazón zumbante.

Gineceo se ha vuelto este vientre,
gestador de una semilla, un deseo.

Es la vorágine de tu aliento
la que doblega estos filamentos.

Aguarda mis inviernos,
entibia mis heladas.
Espera con paciencia
y verás las primaveras.

Entonces, mis corolas ya despiertas
besarán coloridas mariposas.

Habrá sépalos abiertos por tus ojos,
cáliz a merced de tus resuellos.

Ésa seré yo, florecida para ti.
Mansedumbre de campiña,
viento fresco, hierba recién nacida,
pradera tras llovizna nueva.

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